Porque
quiero estar junto a ellos, verlos crecer, y sentir que estoy
formando a unos niños que en un futuro pueden llegar a ser grandes
personas. Porque creo que es una de las etapas más importantes de su
formación, que les marcará para siempre, que recordarán durante
toda su vida, y por ello, ¡quiero estar ahí!
Creo
que su curiosidad hará que cosas rutinarias de la vida diaria se
conviertan en nuevos retos que tendremos que afrontar todos juntos,
cosas que serán nuevas para ellos, y que harán que de alguna forma
también lo sean para mí.
Porque
quiero llegar cada día a mi trabajo y ser recibida por pequeñas
sonrisas que me hagan olvidar todo lo demás, que me alegren el día
solo con verlos. Aunque sé que no todos los días serán así,
quiero enfrentarme a todos los retos que se me puedan
presentar.Llegar a clase con la misma ilusión con la que llegué el primer día, o incluso más. Saber que cada día tendré que buscar un nuevo hueco en alguna pared para colgar una obra de arte.
Inventarme
cada día una nueva historia con la que ellos puedan imaginar miles
de fantasías, oír sus propias historias, enseñarles cada día algo
nuevo, desaprender para aprender a la vez que ellos todas esas nuevas
experiencias. Y ¡cómo no!,
tener la capacidad de poder aprender de cada uno de ellos, e intentar
sacarles lo mejor que tienen dentro.
Afronto
esta carrera como un futuro "manual de instrucciones" sobre
el que tendré que actuar y que me ayudará a enfrentarme al día a
día del aula.
No
sé si lo haré bien o lo haré mal, eso es algo que ya se verá, lo
que sí
que sé es que deseo ser maestra de infantil.
"No
podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el
mundo de sus sueños si vosotros no creéis en esos sueños; no
podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podréis
mostrar el camino, si os habéis sentado, cansado y desalentado en la
encrucijada". (Freinet)

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