La autora de Mi
escuela sabe a naranja, Mari
Carmen Díez Navarro, nos muestra una forma diferente de enseñar, en
la que prevalece la interacción del niño con los demás y con el
entorno, lo que le permite una mayor experimentación con los temas
que se van a tratar posteriormente.
Me
ha parecido un libro muy interesante, aunque no el libro en sí, sino
la forma en la que la autora pone en práctica los temas que se van a
tratar en clase, puesto que permite a los alumnos participar
plenamente, interactuar y opinar sobre lo que se va hacer. Temas tan
comunes como pueden ser los países, los animales, los alimentos, o
las profesiones, son tratados de forma muy diferente en las que los
niños a veces ni se dan cuenta de que están aprendiendo nuevas
cosas. El tema de los países me pareció muy interesante, puesto que
los niños decían lo que ellos sabían y se ponía todo en común
para después ir añadiendo nuevas cosas. También resaltar como la
profesora utiliza las experiencias personales de los alumnos en el
aula (si tienen hermanos pequeños, si son de fuera...), cosa que
hace que todos se sientan más integrados en el aula.
Otro
de los temas tratados en el libro que me gustaría resaltar es el de
las profesiones de los padres, puesto que es un tema que ilusiona
tanto a los niños como a los padres, ya que proporciona la
oportunidad de poder mostrar a todos la profesión a la que se
dedican sus padres.
Como
conclusión decir que creo que es un libro que hay que leer para
poder ver las diferentes formas en las que se pueden tratar los temas
que vamos a impartir, y sobretodo, y muy importante, ver cómo
es la relación entre la profesora y los alumnos.
Me
ha servido mucho este libro y creó
que me servirá en un futuro
para extraer algunas ideas.
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