martes, 13 de diciembre de 2011

MI ESCUELA SABE A NARANJA



La autora de Mi escuela sabe a naranja, Mari Carmen Díez Navarro, nos muestra una forma diferente de enseñar, en la que prevalece la interacción del niño con los demás y con el entorno, lo que le permite una mayor experimentación con los temas que se van a tratar posteriormente.
Me ha parecido un libro muy interesante, aunque no el libro en sí, sino la forma en la que la autora pone en práctica los temas que se van a tratar en clase, puesto que permite a los alumnos participar plenamente, interactuar y opinar sobre lo que se va hacer. Temas tan comunes como pueden ser los países, los animales, los alimentos, o las profesiones, son tratados de forma muy diferente en las que los niños a veces ni se dan cuenta de que están aprendiendo nuevas cosas. El tema de los países me pareció muy interesante, puesto que los niños decían lo que ellos sabían y se ponía todo en común para después ir añadiendo nuevas cosas. También resaltar como la profesora utiliza las experiencias personales de los alumnos en el aula (si tienen hermanos pequeños, si son de fuera...), cosa que hace que todos se sientan más integrados en el aula.
Otro de los temas tratados en el libro que me gustaría resaltar es el de las profesiones de los padres, puesto que es un tema que ilusiona tanto a los niños como a los padres, ya que proporciona la oportunidad de poder mostrar a todos la profesión a la que se dedican sus padres.
Como conclusión decir que creo que es un libro que hay que leer para poder ver las diferentes formas en las que se pueden tratar los temas que vamos a impartir, y sobretodo, y muy importante, ver cómo es la relación entre la profesora y los alumnos.
Me ha servido mucho este libro y creó que me servirá en un futuro para extraer algunas ideas.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

QUIERO SER MAESTRA

Porque quiero estar junto a ellos, verlos crecer, y sentir que estoy formando a unos niños que en un futuro pueden llegar a ser grandes personas. Porque creo que es una de las etapas más importantes de su formación, que les marcará para siempre, que recordarán durante toda su vida, y por ello, ¡quiero estar ahí!
Creo que su curiosidad hará que cosas rutinarias de la vida diaria se conviertan en nuevos retos que tendremos que afrontar todos juntos, cosas que serán nuevas para ellos, y que harán que de alguna forma también lo sean para mí.

Porque quiero llegar cada día a mi trabajo y ser recibida por pequeñas sonrisas que me hagan olvidar todo lo demás, que me alegren el día solo con verlos. Aunque sé que no todos los días serán así, quiero enfrentarme a todos los retos que se me puedan presentar.
Llegar a clase con la misma ilusión con la que llegué el primer día, o incluso más. Saber que cada día tendré que buscar un nuevo hueco en alguna pared para colgar una obra de arte.


Inventarme cada día una nueva historia con la que ellos puedan imaginar miles de fantasías, oír sus propias historias, enseñarles cada día algo nuevo, desaprender para aprender a la vez que ellos todas esas nuevas experiencias. Y ¡cómo no!, tener la capacidad de poder aprender de cada uno de ellos, e intentar sacarles lo mejor que tienen dentro.




Afronto esta carrera como un futuro "manual de instrucciones" sobre el que tendré que actuar y que me ayudará a enfrentarme al día a día del aula.
No sé si lo haré bien o lo haré mal, eso es algo que ya se verá, lo que sí que sé es que deseo ser maestra de infantil.







"No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños si vosotros no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podréis mostrar el camino, si os habéis sentado, cansado y desalentado en la encrucijada". (Freinet)